domingo, 25 de enero de 2015
Profesía de la respuesta infame
Globos oculares negro mate y hocico salivando algún tipo de advertencia fútil y pestilente. Una llamarada urgida y caótica sale de la coronilla de la criatura. Volátil, ruda, pedante y cruel: a la piel se le puede roer con fuerza pero jamás desprender. Por las venas de la bestia corre el ácido que quedó del más absurdo naufragio, dedos de garfio sin uñas, hace tiempo se las desprendió la ansiedad. Escupidas con sangre surgida de su propia lengua deformada por los gritos y reclamos venidos desde la fibra más antigua de su ser. De la cuenca vocal sale fuego y fango y mierda disparada con gran potencia, dirigida con ferviente ahínco a quien le hizo despertar, a quien no tuvo la culpa. Tanto asco da, da tanto asco. Su alma reside en el vórtice trivial y maternal de la indiferencia, rendida a la perdición absoluta de la identidad. Y su cuerpo le queda cada vez más pequeño, y la miseria y oscuridad de la que sobrevive le queda al cuerpo cada vez más grande. Estallará y se partirá el cuerpo en veintiún pedazos y le fundirá la cara a todo a quien esté cerca, a todo a quien se atreva a opinar.
miércoles, 3 de diciembre de 2014
"El mal empieza en las portadas. En el cine. En los videojuegos".
Julio Prado
Julio Prado
Ana Gris
sábado, 26 de julio de 2014
Porque eso es exactamente lo que necesito: un río incandescente desde los ojos que me reviente las heridas y que transmute las cicatrices. La impotencia ante lo innegable, la turbulencia de la ciudad, los semáforos y la aglomeración. Todo el sudor, el componente amorfo y apático y la náusea complaciente del aquí vivimos, del no hay ni mierda que hacer, de la decadencia y el desorden. Del dame lo que tengás canchita, apurate que te vuelo los sesos. De la ciudad convulsa, hipócrita y desordenada, que no puede soportar la carga ni de la desesperación ni de la esperanza misma, pura cacofonía, la pobre ciudad indefensa. Pura mugre acumulada en un océano de seres inhabilitados a cambiar un poco el orden de las cosas, hambrientos de oscuridad excretando apenas sus narices fuera del fango, de moho y de tristeza. Sumergidos en su miseria incurable, ineptos sin solución alguna o ahogados en paliativos complacientes-somníferos-embriagantes, que cuando vienen a ver ya los han hecho un poco más viejos y mucho más infelices, con cáncer o efisema pulmonar, consecuencia de sus carencias o falta de amor o de la quizá culpa de los otros, del no tomar en propias riendas el destino y reflejar no-vida en sus descendientes. O la apatía, o la deferencia. La ciudad es el fárrago más convulso, la colisión de todos los abismos. Esta ciudad está diseñada para la putrefacción intrínseca, la miseria condensada, el sentido más estancado de la evolución. Nosotros somos las bases del muelle putrefacto, estamos destinados a decir sí - condescendiente -, sí - obedecerle -, sí - sino por mula lo mataron- , el ruido nauseabundo del plomo retorciéndose en el instante justo cuando todo deja de tener sentido. Estamos en la boca de la destrucción y la calma frágil y falaz no puede ser más latente. La costumbre y la comodidad y la ciudad que se vuelve el lugar idóneo para que florezca el miedo y la incongruencia. El decir sí, el decir sí ante toda la injusticia e idiosincrasia generalizada, la pseudodenuncia y la resignación. Las estrellas desgastándose queriendo o intentando alumbrar algo distinto, pero no hacen más que brillar sobre los ojos impotentes abiertos e inertes sobre la avenida.
Ana Gris
Ana Gris
sábado, 5 de julio de 2014
esta angustia demanda ATENCIÓN
en este momento
es insistente la muy maldita
me acosa y es obscena
sobre mis brazos a cada instante
más fría
presiona contra la parte anterior
de mi cráneo
presiona presiona presiona
presiona
presiona con tanta fuerza
que no creo poder evitar
que
me
aplaste
el cerebro
esta angustia demanda SOLUCIÓN
y no sé siquiera que más decirle
ya le dije que deje que el tiempo pase
pero me coge de la nuca
y del pellejo me eleva con furia
y me va a arrancar la piel
sonidos de succión en la cervical
me va a destazar la piel
la angustia me hace sangrar por dentro
la angustia me hace sangrar por dentro
la angustia me hace golpearme la nuca
con todas mis fuerzas me hace golpearme
es demasiado gruesa y demasiado flexible
no no se revienta con facilidad
la sangre responde y empuja histéricamente
la piel se revienta
y la nuca cruje
¿oíste?
cruje
en este momento
es insistente la muy maldita
me acosa y es obscena
sobre mis brazos a cada instante
más fría
presiona contra la parte anterior
de mi cráneo
presiona presiona presiona
presiona
presiona con tanta fuerza
que no creo poder evitar
que
me
aplaste
el cerebro
esta angustia demanda SOLUCIÓN
y no sé siquiera que más decirle
ya le dije que deje que el tiempo pase
pero me coge de la nuca
y del pellejo me eleva con furia
y me va a arrancar la piel
sonidos de succión en la cervical
me va a destazar la piel
la angustia me hace sangrar por dentro
la angustia me hace sangrar por dentro
la angustia me hace golpearme la nuca
con todas mis fuerzas me hace golpearme
es demasiado gruesa y demasiado flexible
no no se revienta con facilidad
la sangre responde y empuja histéricamente
la piel se revienta
y la nuca cruje
¿oíste?
cruje
V.
cada cosa nueva,
página,
abrazo,
es atemorizante.
y nada enriquece más.
vos sabés bien
que con cada charla crezco un poco
y escarbás otro poco.
nada más aterrador que despertar en un bosque
entre hojas en blanco.
el problema es la sorpresa de la transición.
no podés preparte
ni construir otras sendas
sólo ver hacia atrás
y no lamentarse de nada,
ni del humo,
ni de la violencia,
ni de lo excéntrico,
ni del azúcar,
de nada.
con esto: honesta como antes y como siempre;
decidí ahora si te pierdo o no.
vos sabés bien
que si te quedás te ofrezco todas las hojas en blanco del mundo
para que nos aterroricemos
juntos.
juntos.
domingo, 19 de diciembre de 2010
1 9 1 2 1 0
toda esta ilusión de ser especial
de ser intocable
invencible
de dejar de trastornarse por los cuerpos desmembrados
porque de hacerlo, de tanta frecuencia, el cuerpo no podría soportarlo
de toda esta costumbre de ver ambos lados de la calle
y que la puerta esté bien cerrada
a siete mil ojos rotando hacia cada uno de los radios posibles
un maldito hijo de puta con voz amable y tranquila
tan fino de modales, como para darte un par de explicaciones
ojos fríos, piel morena, nombre imposible de adivinar
oculto tras la miseria de esta ciudad
dentro la cuenca vacía de la antigua dueña de su teléfono
esta ciudad eructa metano desde su exacto centro
disfrazada de mañana, de indiferencia
aliento a plomo en tu primogénito
por ser un blanco fácil en el momento exacto
y con facilidad de pago
esta ciudad es cada vez más grande
más putrefacta
y estamos terriblemente solos-
jueves, 26 de agosto de 2010
( )
"O tenía las paredes muy gruesas
o éramos los únicos ocupantes
o los demás no abrían la boca ni para gemir..."
Lupe, Roberto Bolaño.
esa voz rebotaba por todas partes
mientras el entorno se lo permitía,
esa voz es infinita tristeza
almacenada en unos cuantos versos que,
en efecto, son lacónicamente tristes
lancé pronto al carajo todo lo que tenía en mi cabeza,
la música me parecía increíblemente molesta;
una feliz y mal llamada coincidencia hacía rasgar el cielo allá afuera
y mi capacidad de entendimiento la pasé por un embudo:
escuché esa voz sólo una vez
y creo que tengo miedo de escucharla de nuevo
hubiera jurado una patada en el pecho,
pero ahora pienso que en realidad
su voz es un barrenito miniatura,
que perfora sin querer el pulmón izquierdo
una curiosidad intensa, un estremecimiento,
la juventud, la confusión, las repentinas respuestas:
su voz, la que me pone inmensamente triste,
es una planta carnívora que vive hondo en el pecho
y que sólo muerde por supervivencia
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