sábado, 19 de junio de 2010

Marea negra

No puede ver nada más que la vertical sobre la que respira apenas. Chiclosa, densa bahía oscura bajo el sol. La garganta del pelícano burbujea y se funde con la garganta de otro en una masa cada vez más amorfa y maloliente. Verán, los billetes no absorben el crudo del todo bien. Ni la estupidez humana. No.

jueves, 3 de junio de 2010

Llaga

El sonido de la lluvia es generalmente acogedor, pero al oírla hoy me siento incómoda. Ágatha dejó muchas muertes y tristeza a su paso. Dada las circunstancias, a más agua sobre la tierra, más gente bajo ella. El olor a tierra mojada visitó mi nariz con la misma sensualidad que siempre, pero sentí casi inmediatamente una profunda tristeza. Lo que usualmente me ha provocado siempre una sensación de paz y comodidad, es hoy realmente repulsivo. Presión sobre la llaga. Asquerosa monotonía natural. Ya no más, por favor. Ya no más.

lunes, 31 de mayo de 2010

Ágatha

La tormenta murió, y la gente también.

martes, 13 de abril de 2010

Todo placer que antaño gozábamos,
no es ahora más que una imagen de mal gusto.
Lo que era de tu agrado es ahora engorroso,
y lo que era de mi agrado es motivo de culpa.
Nada más quiero que no sea cierto,
pero quizá todo esté ocupado
por un cuerpo extraño, molesto e irritante,
que se supone había muerto ya...
pero dejó secuelas que nos tienen heridos,
y de pie.
Y aunque sólo hayan rastros,
una vida que no enamora es la que nadie quiere,
y la que nadie tiene por mucho tiempo.
Algo o nada por evadir, a estas alturas ya nadie sabe.
Frases e historias aledañas nos distraen por momentos.
Y todo, todo es así gracias a vos y contra nosotros.
¿Qué tan pulcro puede ser el maquillaje
que dejan las sonrisas sobre el dolor?

jueves, 18 de marzo de 2010

Poltrona

No es necesaria demasiada concentración. Basta con cerrar los ojos para que el aire caliente tome la forma de una mano y un respaldo. Todos los sonidos se vuelven partitura de un saludo amable. El pulso desacelera y la respiración es más consciente. Una risotada se pronuncia como una leve sonrisa... Y justo cuando mi mano intenta tomar aquélla, lastima mi hombro cubierto de piel seca y herida. ¿Sabés? No es necesario anunciar tanto a la ausencia, porque el dolor es reconfortante cuando cosas buenas se divisan. Y el calor que perdura crece, quema y no cobija.

lunes, 20 de julio de 2009

Sobre los estándares, confines y autorestricciones humanas

"Mucho puede decirse en favor de las reglas; casi lo mismo que en alabanza de la sociedad civil. Un hombre formado según las reglas, jamás producirá nada absurdo y absolutamente mal, así como el que obra con sujeción a las leyes y a la urbanidad nunca puede ser un vecino insoportable ni un gran malvado. Sin embargo, y dígase lo que se quiera, toda regla asfixia los verdaderos sentimientos y destruya la verdadera expresión de la naturaleza."

Werther. Goethe

jueves, 28 de mayo de 2009

Honduras

El aire del mar es un personaje. Es arena y sal colada en las narices, inmensa paz, exhalación colosal. Aleja peligrosamente el flato propio de las mentes que todo lo analizan, ese que precede a las masacres.

Mientras dormía en un hotelito de madera ubicado en un paraíso llamado Roatán, el ruido producido por tres golpes, cuatro ¡GLUP! que venían de fuera y un florero roto partieron mi tranquilidad trasladándose por el aire, sobre mi cráneo, martillando.

-¡¡¡DESPERTATE!!! ¡¿QUÉ NO SENTÍS, CARAJO?!

La tierra se movía con furia gradual. Agradecí la flexibilidad de la madera. Al levantarme, inmediatamente pude observar a través de la ventana al pequeño estanque ubicado en el patio: montoncitos de tierra eran tragados por el estanque, cuyo líquido escapaba del borde y regresaba al interior a intervalos desiguales de tiempo. Asímismo, los trozos de macetas que se habían hecho pedazos al caerse de las paredes forcejeaban entre el oleaje... cadáveres de barro. ¿Y nosotros?

-¡Mujer por el amor a Dios, REACCIONÁ!

Mi amiga me sacó del cuarto casi arrastrada. Nos arrejuntamos bajo una puerta a esperar el final.

Los segundos son eternos mientras los vivís, pero una vez recapitulando se vuelven muy pequeños. Quizá porque no tenés ni la más mínima idea de cómo reaccionarías ante una situación parecida y, una vez que te encontrás en ella, encontrás en vos mismo alguien a quien no conocías.

Seis muertos. Daños materiales. Epicentro bajo el agua y movimiento horizontal, por fortuna.

La Tierra se queja, señores. Razón tiene, supongo.